Fortuna y Virtud en Maquiavelo
![]()
“Entre Maquiávelo, Spinoza y Marx captamos de la manera más plena el desarrollo conceptual; pero es mejor decir metafísico, porque es la metafísica la verdadera ciencia política del período histórico moderno, de esta segunda continuidad. Maquiavelo, en su fenomenología del poder constituyente, pone las bases de esta perspectiva. Si el Principe es el poder constituyente, y el pueblo es el Príncipe cuando toma las armas, la definición histórica del poder constituyente, es decir, su práctica y su tendencia, se realizan en un proceso que atraviesa la desunión y que nutre su potencia en la lucha; así el poder constituyente es pasión de la multitud, una pasión que organiza la fuerza, solicitando de ella la expresión social, y que se mueve allá donde el curso histórico tiende a extinguir el poder en la decadencia o a banalizarlo en la inercia de la anakyclosis . El poder constituyente es la capacidad de retornar a lo real, de organizar una estructura dinámica, de construir una forma formante que, a través de compromisos, balances de fuerza, ordenamientos y equilibrios diversos, recupera sin embargo siempre la racionalidad de los principios, esto es, la adecuación material de lo político frente a lo social y a su movimiento indefinido. El movimiento del poder constituyente es incansable; de nuevo, siempre, la ‘virtud” se encontrará enfrente a la “fortuna”, el trabajo de la sociedad tropezará con el trabajo muerto acumulado por el poder. Pero es en esta crisis continua donde vive el poder constituyente, impulsando su propio devenir. ”
